Lunes 21 Agosto 2017

El almendro, el cultivo de moda

Si hay un cultivo de moda en la agricultura actual es el almendro.

Hace unos años únicamente ocupaba las peores tierras en secanos, laderas y márgines, arrancándose por su baja producción y "porque daban más trabajo que beneficio". Sin embargo, cada vez se consumen más almendras a nivel mundial y desde hace 3-4 años su precio se ha doblado: de 3€/kg en 2011, a 6€/kg en 2016, con picos de 8€/kg en semanas del 2015. Por eso algunos agricultores están apostando por su cultivo, utilizando tecnología de nueva generación tanto en las variedades, como en los marcos de plantación, los sistemas de riego y la recogida del fruto.

El almendro es un cultivo muy rústico y adaptado a condiciones climáticas extremas: escasa pluviometría y elevadas temperaturas. Lo introdujeron los fenicios hace más de 2500 años en zonas mediterráneas de la península, desde donde se extendió progresivamente hacia el interior. En Aragón en la actualidad hay unas 65.000 hectáreas de almendros, principalmente de secano. De éstas casi tres cuartas partes se ubican en la zona de Caspe-Nonaspe-Fabara-Maella. Aunque obviamente las nuevas explotaciones intensivas no tienen nada que ver con las tradicionales. Hasta hace 10 años el almendro se plantaba en secanos a 7 metros de distancia entre cada árbol: 200 almendros por hectárea. En la actualidad se está haciendo intensivamente con riego por goteo y marcos de siembra alrededor de 4,5x3,5m. Es decir, unos 500-600 almendros por hectárea. Con ello, las producciones tradicionales, de 100Kg/ha de media para los secanos, se pueden incrementar a 1.500-2.000 kg/ha de almendra limpia por año. ¡15-20 veces más!

Además, hay tres factores que han hecho que los precios de la almendra hayan subido significativamente y su cultivo sea ahora tan atractivo. El primero es que la almendra es un alimento con grandes propiedades nutritivas y éstas son cada vez más apreciadas: una dieta saludable como agente de bienestar, donde la almendra encaja perfectamente en el triángulo "frutos secos-dieta mediterránea-salud". Sus usos alimentarios son muy amplios y van desde los aperitivos salados (snacks) o dulces (garrapiñadas), a chocolates, turrones, helados, mazapanes, productos de pastelería, harinas, leches o aceites de almendra.

El segundo factor es el interés creciente de los países asiáticos por su consumo, donde se espera un mercado cada vez mayor. Estamos hablando literalmente de miles de millones de personas que en la actualidad consumen 50 gramos de almendras/año en China o 30 gramos/año en la India, mientras que en España una persona consume de media 1kg/año y en la UE o los Estados Unidos aproximadamente 500 gramos/año. Esto nos hace ver el potencial de crecimiento de los mercados asiáticos a poco que sus habitantes incorporen algo más este alimento a su dieta (como ocurre con el aceite de oliva o el jamón).

Y el tercer factor, y sin duda el más importante, es la reducción en la producción de California, Estados Unidos, en los últimos años. Hay un valle central, el de San Joaquín, donde se producen casi el 85% de los frutos secos a nivel mundial. ¿Nos suenan las nueces de California, por ejemplo? Pues vienen de allí. La cuestión es que desde hace 5-6 años en esa zona padecen una gran sequía que impide que puedan regar adecuadamente, lo que provoca peores producciones e incluso que algunos árboles se acaben secando. En el valle de San Joaquín se riega por goteo, pero bombeando de acuíferos en profundidad. La cuestión es que éstos se han ido secando y en algunos casos contaminando por el fracking. El agua cada vez está más profunda, es de peor calidad y su extracción tiene un coste mayor; pero además, la extracción del agua en profundidad deseca los acuíferos vecinos menos profundos y muchas veces hasta hunde el terreno. Es algo así como una guerra por el agua con grandes costes económicos y ambientales, donde se acaba malregando y fastidiando también al vecino.

Es una cuestión muy interesante y que ha abierto intensos debates entre los usos agrícolas del agua (en esa zona el 80% del consumo total), sus usos urbanos (empieza a haber restricciones) y la sostenibilidad ambiental y económica de la agricultura superintensiva. No en vano en la zona se producen alrededor del 50% de los alimentos que se consumen en los Estados Unidos. Esta cuestión nos retrotrae a debates cercanos como el del trasvase del Ebro.

En todo caso la siembra de almendros está suponiendo una buena inyección de vida y economía para nuestra zona. Plantar almendros a goteo cuesta alrededor de 6.000€/hectárea. Sin duda una apuesta de futuro. No sabemos si dentro de 4-5 años, cuando estos empiecen a ser realmente productivos los precios se mantendrán, subirán más aún o bajarán, pero el trabajo, la actividad económica y la vida para la zona que supone su plantación, no van a desaparecer. Y algo aún más destacable: la valorización de las tierras donde se plantan. Secanos con un rendimiento muy reducido o que incluso ni se sembraban, y que a medio plazo pasarán a ser parcelas de almendros de alto rendimiento con riego por goteo. En definitiva, más allá de modas, un impulso fantástico para la vida agrícola y rural de nuestra comarca.

 

Daniel Budría, sociólogo

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