Viernes 21 Septiembre 2018

Es más que frecuente la aparición de dolores en la zona cervical, dorsal, lumbar, dolores de cabeza... muchas veces pueden ser causados por malas posturas, estrés, movimientos repetitivos en el trabajo, la adicción que tenemos a los teléfonos... pero ¿se ha planteado la posibilidad de que el problema esté en la mandíbula?

Si les pregunto a muchos de ustedes qué músculo es el más fuerte, muchos dirán que los de las piernas porque nos permiten saltar, o los de la espalda porque nos sostienen rectos o los brazos porque soportamos grandes cargas con ellos. Pero piense un momento: si no puede abrir algo con las manos, ¿con que parte del cuerpo intenta abrirlo? CON LA BOCA. Y eso es debido a que el músculo masetero puede hacer una presión de unos 90 kilos con los dientes.

La mandíbula se articula con el cráneo mediante la articulación temporomandibular. Y el cráneo, a su vez, se articula con la columna vertebral (cervicales superiores). Cuando la mandíbula entra en desequilibrio, según las cadenas musculares que se activen, el cráneo va a tomar también una posición espacial anómala, que actuará sobrecargando la columna cervical, y en un intento de adaptación, provocará malposiciones a nivel de la columna, que darán lugar al mencionado dolor de espalda. El cuerpo busca siempre la rectitud de la cabeza, para estar en equilibrio. Es por ello que estos desajustes generan compensaciones a distancia de la mandíbula, pudiendo ocasionar lesiones secundarias. No es raro que un dolor de rodilla recidivante, una ciática que aparece cada cierto tiempo, tenga más que ver con la mandíbula que con la zona dolorosa.

El hecho de que falten piezas dentales tampoco ayuda. Que haya un gran número de puntos de contacto con los dientes hace que las fuerzas sean más equilibradas. Al contrario, que existan pocos puntos de contacto, por falta de piezas dentales, produce mucha tensión en la musculatura de la articulación temporo-mandibular. Esta tensión, puede provocar dolores en la articulación de la mandíbula o puede también repercutir en las cervicales superiores y estas a su vez en el resto del cuerpo. Es frecuente que, debido a este exceso de tensión, repercuta directamente en la musculatura corta del cuello, la que une la base del cráneo con el cuello, dándose así la compresión de un nervio que pasa justo entre ellos, el nervio de Arnold. Si esto ocurre se da un dolor de cabeza constante, en forma de casco, pudiendo repercutir a todo el cráneo o sólo a la mitad, dando el cuadro clínico conocido como cefalea tensional de Arnold, el cual puede confundirse con migrañas.

Además hay que sumar que a través de la mandíbula descargamos todas las tensiones generadas por el estrés, los devaneos de cabeza, la ira y la rabia.
El abuso de sustancias excitantes, el exceso de estrés o una mala gestión de la rabia pueden provocar un aumento de la tensión mandibular, provocando descompensaciones y las consecuentes lesiones secundarias antes mencionadas.

Un buen tratamiento de fisioterapia y osteopatía, apoyo psicológico para gestión del estrés y de la rabia y una visita a nuestro dentista para colocar una férula de descarga nocturna pueden ayudar y mucho a evitar este tipo de patologías.

 

Pilar Jardiel, fisioterapeuta colegiada nº 433

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