Martes 1 Diciembre 2020

Esto también pasará

Decía el otro día un amigo mío que nos está invadiendo la tristeza. Y supongo que tiene parte de razón. Y para todo tenemos, también es verdad, que no digo yo que una pandemia mundial que provoca miles de muertos todos los días, colapsa hospitales, revienta la economía y obliga a tomar medidas –como el toque de queda- que los menores de 40 solo habíamos visto en las películas, no sea para estar triste o, cuanto menos, un pelín preocupado.

Que los políticos de turno –los unos y los otros- se dediquen a dar bochornosos espectáculos en el Congreso o acudiendo a fiestas en las que se conjugan todas las cosas que a los demás nos dicen que no hagamos, tampoco ayuda, desde luego.

Se dijo mucho durante aquella ya lejana primera ola de la pandemia que de esto saldríamos mejores. Nunca tuve claro que aquello pudiera ser cierto. Hoy estoy segura de que no lo es, porque el que ya era bueno antes, lo seguirá siendo, y el que era malo seguramente haya encontrado justificaciones que lo convertirán en alguien peor, con más resquemor, odio y cabreo acumulado en su interior.

Pero, más allá de buenos y malos y de si aprenderemos algo o no a nivel individual de todo esto, lo verdaderamente preocupante es que, ahora mismo, el estado de la opinión pública es tan malo como la evolución de la pandemia. Hay un malestar muy difundido y de difícil diagnóstico. Obviamente el principal motivo es la enfermedad en sí misma, los estragos que está causando y el temor de que no pueda ser controlada y vaya a más. Pero buena parte de la gente no se queda en eso y tiende a buscar culpables. De la pandemia en sí o de su evolución, da igual: La culpa es de los chinos, de Sánchez, de Ayuso, de la vecina del quinto que va siempre con la mascarilla bajada, del dueño del bar de abajo que no cumple con el aforo, o de los adolescentes que lo único que hacen es salir de botellón. Porque la culpa siempre es de los demás. Nunca nuestra. A todos se nos llena la boca diciendo eso de “la gente es muy irresponsable”, pero pocas veces caemos en la cuenta de que “la gente” somos todos y, por tanto, todos somos responsables en mayor o menos medida de lo que está pasando. Y cabrearse o autocompadecerse no cambiará nada, solo servirá para empeorar la situación. Las perspectivas que trazan los expertos sanitarios hacen pensar que la pandemia va para largo y, de momento, mientras esperamos la ansiada vacuna, que será lo único capaz de resolver esta situación, nuestra única arma es ser responsables individualmente, para cuidarnos nosotros y así cuidar de los nuestros. Porque, no nos engañemos, lo verdaderamente importante esta Navidad es que estemos todos. Aunque sea en mesas separadas.

Y sí. No tengáis ninguna duda de que esto, antes o después, también pasará. Y no será necesario que salgamos mejores de esta. Bastará con que salgamos sabiendo vivir más en el presente y menos en el futuro, sabiendo disfrutar más del ‘ahora’ y estando menos pendientes y preocupados por las cosas que pueden venir (o no).

Bastará con que todo esto nos sirva para darnos cuenta de que lo que antes pensábamos que era rutina, en realidad era vivir. Y eso es genial en sí mismo siempre.

 

Esther Aniento, periodista 

Ayuntamiento de Cinco Olivas
Ayuntamiento de Alforque

Próximas Actividades

Calendario de Actividades

Diciembre 2020
D L M X J V S
1 2 3 4 5
6 7 8 9 10 11 12
13 14 15 16 17 18 19
20 21 22 23 24 25 26
27 28 29 30 31
Academia Belgravia

Vídeo destacado

PROMOCIONES