Domingo 17 Octubre 2021
Los Arcos

El pasado mes de marzo, cuando las restricciones y las limitaciones de aforo por la pandemia cambiaban de forma incesante, María Pilar Royo, afincada en Escatrón desde hace muchos años, decidió lanzarse a una aventura por la que no ha dejado de batallar desde entonces: reabrir uno de los locales con más solera de la comarca, el bar restaurante Los Arcos, en Escatrón.

Almazara Artal

¿Alguna vez has tenido el deseo de disfrutar de un día rodeado de olivos, aprendiendo como se produce el aceite o conociendo cuáles son las diferentes clases de aceituna?, ¿No lo habías pensado aunque te atrae la idea?. Entonces, te interesa el oleoturismo, un tipo de turismo enfocado a la producción de aceite de oliva virgen extra (AOVE), que tiene como objetivo divulgar las principales características y procesos de elaboración del AOVE, y que pronto va a realizarse en nuestra comarca.

Floristería Bonastre

Han pasado casi 16 años desde que, en abril de 2005, la quintana Mari Mar Dobato abrió en su pueblo la primera floristería Bonastre. “Fue un tiempo antes cuando descubrí mi vocación, y tuve la suerte de poder formarme con grandes profesionales. Y después decidí emprender. No me arrepiento, aunque es duro, y ha habido que irse adaptando a los cambios de la mejor forma posible”, explica Mari Mar, que abrió en 2008 una segunda floristería Bonastre en Fuentes de Ebro.

Corazones con bata

La noche del 14 al 15 de marzo, tras decretarse el Estado de Alarma en España, Lorena Leyva, vecina del pueblo sevillano de Castilleja de la Cuesta, apagó al tele y su puso a llorar. Un rato después, pensó que si se hundía estaba perdida. Y se puso a hacer lo que más le gusta: coser. “Cosí un corazón para mi médico. Pensé en los sanitarios y en la situación en la que estaban los hospitales. Y de ahí salió la idea de mandarles mensajes de ánimo y gratitud, y se me ocurrió el nombre de ‘Corazones con bata’. Luego, al día siguiente, me di cuenta de que no solo los sanitarios están en primera línea, así que, aunque ya no quise cambiarle el nombre, pensé en la manera de proyectar esperanza a todos aquellos que estaban desarrollando una labor esencial”, explica Lorena.

Jesús Morales Lleixá

Tras 18 años con Felisa Salvador al mando, el pasado 15 de diciembre, el actual alcalde de Quinto, Jesús Morales, se convertía en el nuevo presidente de la Comarca Ribera Baja del Ebro, una institución que conoce bien, en la que comenzó a trabajar como técnico de juventud con tan solo 20 años. Ahora, tras la jubilación de la anterior presidenta, coge las riendas de la Comarca con la firme intención de visibilizar más todos los servicios que esta entidad ofrece a los habitantes de sus 10 pueblos y dinamizar el tejido turístico de la zona.

¿Tú conoces ‘desde dentro’ la Comarca Ribera Baja del Ebro, ¿se podría decir que has vuelto a casa?

Sí, lo que pasa es que es una forma de volver a casa muy diferente. Yo empecé a trabajar aquí en el año 2007, y, en esta misma mesa, Felisa Salvador me entrevistó para ocupar una plaza temporal, junto con otros dos técnicos más. Más tarde salió la plaza a concurso oposición, pero bueno, el inicio fue ese, un contrato temporal a través del INAEM, y la entrevista fue en esta misma mesa. Entonces, sí, he vuelto a casa, pero hay muchas sensaciones encontradas. De esa entrevista hace 14 años, estuve 9 años trabajando en el área de juventud; luego he estado 5 años y medio en excedencia como alcalde de Quinto, y ahora vuelvo aquí y, sí, es como un regreso a casa, pero un poco diferente desde todos los puntos de vista. Estoy en este despacho, que yo todavía sigo diciendo que es el despacho de Felisa, porque durante muchos años ha sido así, y es una sensación rara.

¿Crees que ese conocimiento previo como trabajador de la Comarca puede serte útil en tu gestión?

Yo espero que sí. En general para lo bueno, pero supongo que también para lo malo, porque pasas de ser un compañero de trabajo a tener que tomar decisiones que pueden afectar a los servicios que se están ofreciendo y a los propios trabajadores. Pero sí, sin duda, el conocer la Comarca desde dentro fue una de las cosas que me empujó a que, cuando Felisa dijo que se quería jubilar, yo diera el paso para presentar mi candidatura. Cuando Felisa anunció su retirada al Partido Socialista, se abrió un debate y, al final, lo que me empujó a dar el paso fue el apoyo de mis compañeros, pero, sobre todo, el que conozco esta Comarca. Porque la gestión en el Ayuntamiento también es intensa y, por eso, es fundamental no venir aquí de nuevas.

¿Es compatible el cargo de alcalde de uno de los municipios más grandes con la presidencia de la Comarca?

Yo creo que sí. Por lo que digo de no venir de nuevas, por los trabajadores, y también por la suerte de que la sede comarcal y el Ayuntamiento estén a 200 metros de distancia, lo que me permite poder estar yendo y viniendo. No dejo la alcaldía. Y si no hubiera podido compaginar las dos cosas, no hubiera aceptado asumir la presidencia de la Comarca. Porque en el Ayuntamiento yo no he terminado el trabajo que nos comprometimos a hacer y considero que tenemos un contrato con los vecinos de Quinto hasta el año 2023, porque ellos depositaron su confianza con 7 concejales de 9, que es una cifra altísima, y ese compromiso lo vamos a llevar hasta el final. Por eso, quiero transmitir a los vecinos de Quinto un mensaje de tranquilidad y continuidad. Además, una cosa muy importante es que el equipo de Gobierno de Quinto es igual que en el mandato anterior, 8 concejales de 9 en el equipo de Gobierno con una experiencia de gestión de 5 años y medio; cada uno de ellos domina perfectamente su área, por lo que la gestión del Ayuntamiento no es algo que recaiga solo sobre el alcalde, sino que somos un equipo. Y tener un buen equipo en el Ayuntamiento y un buen equipo en la Comarca me va a permitir compaginar las dos cosas.

La Comarca Ribera Baja del Ebro lleva 18 años en funcionamiento. ¿Qué destacarías de la gestión de estos años?

Es difícil dar una respuesta corta a eso. El área que más se ha implantado en el territorio por todo lo que supone es la atención a las personas que necesitan cuidados, es decir, los Servicios Sociales, por la vulnerabilidad de las personas con las que trata. Pero es cierto que nuestra Comarca hace 18 años no existía y el trabajo que ha hecho Felisa y la gente que la ha acompañado en ese tiempo, tanto consejeros como trabajadores, ha sido crear de la nada una administración cercana a la gente, que ha prestado servicios, yo creo que de mucha calidad, en todas las competencias transferidas, servicios que han ayudado a ‘hacer comarca’, una expresión que todos hemos oído hasta la saciedad siempre en esta casa.

Yo comparto con Felisa, entre otras muchas cosas, esa frase que siempre ha dicho de que esta Comarca es y tiene que ser una entidad prestadora de servicios sin ánimo de lucro. Porque la Comarca no tiene que administrar un término municipal o un término comarcal, somos una administración que no tiene problemas de mantenimiento, ni de redes de saneamiento o de alumbrado público, que sí tienen los ayuntamientos. Nosotros en lo que nos tenemos que centrar es en prestar servicios directos a los ciudadanos y también servicios a los ayuntamientos que por sí solos no podrían prestar. Por eso, tenemos que seguir manteniendo un presupuesto muy pesado en capítulo 1 y capítulo 2, que son personal y gasto corriente, porque eso es lo que se traduce directamente en prestación de servicios. Las comarcas tienen unas competencias transferidas por el Gobierno de Aragón que tienen que desarrollar. Y eso se puede hacer con gente propia, o con gente externa, pero al final se tiene que hacer con gente. Es decir, que se puede hacer con personal propio o se puede externalizar, pero ese “coste” se tiene igual, porque si se quieren tener servicios hace falta personal. Y para mí es prioritario que esos servicios se den con personal propio en vez de externo porque, entre otras cosas, eso genera oferta laboral en el territorio estable y de calidad.
Donde considero que la Comarca no debe tener un presupuesto abultado es en el capítulo 6, que son las inversiones, porque para eso están los ayuntamientos, y también las diputaciones, que transfieren dinero a los ayuntamientos, que son los que saben cuáles son las obras que hacen falta en sus pueblos.

¿Cómo ha cambiado la pandemia la gestión de la Comarca?

A pesar de ser una administración pequeña, el trabajo que desarrollan unas áreas tiene que ver muy poco con el que desarrollan otras. Hay técnicos que pueden hacer su trabajo a través de un ordenador, estén aquí o donde sea, hay otras actividades que necesitan de un contacto físico con el usuario, y hay otras, como el Servicio de Ayuda a Domicilio, que no se pueden prestar a distancia. Por eso, la pandemia obligó a reorganizar al personal para atender a los vecinos que lo necesitaban, y también para hacerles las compras, para que esos vecinos no salieran de casa y no se expusieran al virus. En estos meses ha cambiado radicalmente todo. Las nuevas tecnologías han sido fundamentales en muchos casos, pero cada servicio se ha tenido que adaptar, ha tenido que hacer de la necesidad virtud y buscar la manera de seguir haciendo llegar lo máximo posible el servicio a los vecinos y a los ayuntamientos, pero con las normas sanitarias requeridas. También el presupuesto se ha puesto patas arriba, con actividades que no se han podido hacer y con otras cosas que han necesitado más inversión.

Y, con esta incertidumbre, ¿cómo se hace un presupuesto comarcal para 2021?

De forma rápida. Porque esa incertidumbre hace que el presupuesto sea muy continuista en cuanto a las partidas de ingresos y de gastos. Sabemos que el día que la pandemia se controle y se puedan volver a programar actividades va a haber que reformular el presupuesto. Pero no hay necesidad de hacer eso en diciembre, sino que vamos a esperar a ver cómo evoluciona el año. Además, este año se han suprimido las reglas fiscales para las administraciones públicas, y eso nos va a permitir que el remanente de tesorería y la liquidación del año 2020 de las partidas que no se han agotado se puedan poner a disposición del presupuesto de 2021.

¿Cuáles van a ser las líneas estratégicas de tu gestión?

Mi punto de vista pasa por mantener todos los servicios de la misma manera que se están prestando. Siempre habrá cosas del día a día que se puedan mejorar, está claro. La Comarca lleva 18 años caminando bajo una misma dirección, y habrá cosas que hasta ahora se hayan hecho de una manera que a lo mejor ahora se pueden hacer de otra, pero al final lo que son los pilares de la Comarca no creo que vayan a sufrir grandes cambios. Pero, en cualquier caso, no es tanto lo que yo quiera, sino hacia dónde queremos ir entre todos. Me interesa mucho cuadrar agenda para quedar con los portavoces de todos los grupos políticos, con los alcaldes de todos los Ayuntamientos, con la propia comisión de Gobierno comarcal, y con los trabajadores, para conocer en profundidad lo que están haciendo en cada una de las áreas. Y, a partir de ahí, diseñar un horizonte. Porque la gestión del día a día la sabemos hacer, pero tenemos que plantearnos objetivos más amplios y conseguirlos entre todos.

Es cierto que hay áreas en las que personalmente considero que se pueden hacer cosas que hace años que no se hacen, como es, por ejemplo, la promoción de la propia comarca como destino. No solo para que la gente de la propia comarca conozca su territorio, sino para que la gente de fuera conozca la Ribera Baja y pueda ser un lugar donde venir a pasar un día o un fin de semana.

Pero la Ribera Baja no es una comarca eminentemente turística, ¿crees que, aún así, el turismo puede ser de alguna forma una oportunidad, un punto fuerte potencial?

Sí, estoy convencido de que lo puede ser, pero claro, hay que hacer un trabajo previo, eso no se va a conseguir en un día. No somos una de las comarcas más atractivas de Aragón, pero hay buenas cosas que se pueden hacer en la Ribera y no las hemos sabido organizar y vender. No hemos sabido hacerlo como Comarca, como Ayuntamientos y como sociedad en general. Tenemos el Ebro y todas sus alternativas, el yacimiento de Velilla, el Monasterio de Rueda, el museo de las Momias y también hay otros pueblos que están haciendo actuaciones en materia turística. Y todos ellos, de manera individual, están generando un flujo de visitantes. Si solos, sin coordinación, se está consiguiendo, por ejemplo, que al museo de las Momias o al Monasterio de Rueda vengan 7.000 visitantes al año, pues es lógico pensar que yendo juntos podemos conseguir mucho más.

¿Cómo ves el futuro de la comarca?

A corto plazo incierto por la situación de la pandemia, pero, al margen de ella, pues somos una comarca envejecida, que sufre la despoblación. Y en eso tienen mucho que ver las comunicaciones, que son vitales. No es casualidad que el único eje que sale de Zaragoza y está sin desdoblar sea el que más despoblación del entorno de Zaragoza acusa. Ahora parece ser que se está tomando en serio el tema y que el tramo El Burgo-Fuentes avanza y el tramo Fuentes-Quinto acaba de licitar el proyecto, pero la A-68 es vital, porque, sin ella, estamos perdiendo habitantes y oportunidades. Aún así, no hay recetas mágicas para frenar la despoblación. Y tampoco ninguna administración puede andar ese camino sola. Tiene que haber una coordinación y un compromiso conjunto. Ahora se dice que la pandemia ha hecho cambiar la mentalidad de muchas personas, y ojalá sea cierto y los pueblos vuelvan a captar vecinos, hijos de los que un día se fueron, pero, por otro lado, también se dice mucho que la gente está deseando volver a su vida de antes…

¿Cuáles son las ventajas que la Comarca como institución le ofrece a un habitante de cualquiera de sus pueblos? ¿Crees que esas ventajas se perciben en su justa medida?

Puede ser que el papel de la Comarca se haya entendido mejor en los pueblos pequeños. En los pueblos más grandes parece que la gestión de todo lo que se hace sea responsabilidad del Ayuntamiento. En los pueblos pequeños, el propio hecho de que tengan menos personal hace que el trabajo de la Comarca se visibilice más. Sin embargo, en los pueblos más grandes, -utilizando el término ‘grande’ por comparación, porque realmente todos los pueblos de la Ribera Baja son pequeños-, lo que sucede, por ejemplo, es que hay un monitor de Espacio Joven contratado y la sensación que tiene el vecino es que todo lo que se hace en juventud en su pueblo lo hace su monitor municipal, pero realmente hay un monitor municipal porque hay un convenio de espacios jóvenes comarcal, y los proyectos se trabajan en conjunto en muchos de los casos. Y lo mismo sucede con las ludotecas. O con las aulas de apoyo socioeducativo. El vecino percibe que el servicio se da en un edificio del Ayuntamiento y con personal que el Ayuntamiento ha contratado. Pero todo eso pasa porque está la Comarca detrás.

Por eso, yo creo que tenemos que hacer un ejercicio de acercar y dar a conocer la Comarca a sus habitantes. Para mí sería un buen final de mandato si dentro de dos años y medio los vecinos que estén en contra de la comarcalización es porque conocen la Comarca y no se creen el modelo. Me gustaría llegar a eso en vez lo que pasa ahora en algunos casos, que hay personas que no se creen el modelo porque no tienen ni idea de qué es ni para que sirve la Comarca. Por eso creo que tenemos que hacer un ejercicio para explicarlo aún más. Y es algo que ya se hace, desde Zafarache, desde las redes sociales y desde muchos sitios, pero se tiene que hacer también desde los ayuntamientos, que tienen la responsabilidad de comunicar a sus vecinos las cosas que vienen de la Comarca. Del mismo modo que cuando la Diputación Provincial transfiere fondos para hacer una obra se dice, cuando un servicio o una actividad se presta por parte de la Comarca también hay que visibilizarlo. Tiene que haber lealtad institucional y un compromiso de colaboración. Los ayuntamientos tienen que saber que la Comarca está para ayudarles y la Comarca estar al servicio de esos ayuntamientos, independientemente de quién gobierne, tanto en un sitio como en el otro.

 

Juan García-Moreno

Juan García-Moreno es un joven deportista quintano que hace nueve años se inició en el mundo del culturismo de forma bastante casual. “Me puse a dieta porque quería perder kilos y empecé a comer bien, a correr y a nadar. Al año siguiente me apunté al gimnasio y a algún curso de nutrición. Y una cosa llevó a otra, pero no hubo un momento concreto en el que dijera ‘quiero ser culturista’”, explica.

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