María Moreno: “En AIRBE creemos que lo más importante es poner en valor a todo el territorio, porque entre todos ‘hacemos ribera’”
La Asociación de Industriales de la Ribera Baja del Ebro (AIRBE) cumplirá el próximo mes de abril 25 años dedicada al fortalecimiento del tejido empresarial y económico de la comarca. Fundada por un grupo de empresarios locales, AIRBE se ha centrado siempre en representar y defender los intereses de las empresas y trabajadores de zona del eje del Ebro, actuando como un puente entre estas y las instituciones públicas y privadas.
Hace unos meses, AIRBE fue reconocida como la Mejor Asociación Empresarial en los Premios Zepyme 2024 por su compromiso con la cooperación y el apoyo mutuo entre las pequeñas y medianas empresas (pymes). Este premio supone un reconocimiento a su esfuerzo continuo por enriquecer el territorio mediante alianzas estratégicas y el impulso a sus asociados. “Es un logro que a mí, que he vivido la asociación desde el primer día, me hizo sentir un orgullo tremendo. Es una alegría el poder devolver la confianza que han depositado en mí estos años y la mejor manera de celebrar el 25 aniversario”, explica María Moreno, gerente de AIRBE desde su inicio, en una entrevista previa a la celebración de unas jornadas formativas organizadas por la asociación en las instalaciones de Itesal, en Pina.
¿Cuántas empresas y trabajadores conforman AIRBE en estos momentos?
Ahora mismo somos el referente a nivel empresarial de lo que es el corredor de la N-232. AIRBE lleva el nombre de ‘Ribera Baja del Ebro’, pero también abarca pueblos de la Comarca Central, como El Burgo o Fuentes, municipios que se encuentran en el eje del río. Nuestra zona de influencia va desde La Cartuja hasta Escatrón, que es donde acaba la Ribera Baja como tal. Ahí tenemos unos 152 asociados y representamos a más de 4000 trabajadores, pero vamos a más, y hemos tenido un fuerte crecimiento en los últimos tiempos.
AIRBE cumple ahora 25 años. Pero, ¿cómo fueron sus comienzos y qué necesidades llevaron a su fundación?
Sí, en abril de 2025 cumplimos 25 años. Al principio se llamaba ‘Asociación de Fuentes, Pina y Quinto’ y estaba formada solo por 7 empresas. Por aquel entonces no había ni apoyo a la empresa ni un tejido industrial potente para hacer reivindicaciones o para pedir mejoras. Por eso, estas empresas se unieron para tener un poco más de fuerza. En general eran pequeñas empresas que necesitaban hacerse oír.
¿Y cuáles han sido los principales logros de AIRBE en estos 25 años?
Hemos luchado mucho por mejorar las comunicaciones y hemos conseguido -uniéndonos con diferentes agrupaciones y colectivos- que se soterre la rotonda de entrada y salida a Zaragoza, que era un problemón para la zona. Hemos trabajado mucho para sensibilizar en seguridad vial y hemos tejido alianzas con todas las administraciones que han acabado por dar sus frutos. Trabajamos mucho el tema de la movilidad, pero también el de la formación. Aquí había muchas carencias de formación y pusimos en marcha un proyecto de empleo con el instituto, algo que es importantísimo para asentar población. Visitas a empresas, proyectos de mentorizaje, talleres, charlas… consideramos que es muy importante que el alumnado esté cerca de la empresa y vea un poco cuáles son las necesidades laborales del territorio en el que vive.
¿Cómo ha influido AIRBE en la revitalización industrial de la Ribera Baja del Ebro?
La realidad de la empresa en la zona hubiera sido muy distinta si AIRBE no hubiera existido. El desconocimiento que puede llegar a haber entre dos empresas cercanas, o incluso vecinas, es tremendo. A lo mejor podrían colaborar o aprender entre ellas y no lo saben. Por eso hemos conectado empresas, acercado a la administración y motivado la iniciativa asociativa, algo que nos cuesta mucho en general como sociedad, porque somos muy individualistas. En AIRBE creemos que lo más importante es poner en valor a todo el territorio, porque entre todos ‘hacemos ribera’.
¿Qué papel juegan las pequeñas empresas en los proyectos de AIRBE?
Eso es lo que nos diferencia como asociación empresarial. Aquí todos son igual de importantes y ninguna empresa se siente pequeña. Por eso, lo junta de AIRBE está formada por personas de empresas de todos los tamaños y sectores, para que cada uno aporte su visión de la realidad. Porque el grande necesita de la visión del pequeño y viceversa. La labor de networking la trabajamos mucho. Queremos que todos los socios se sientan igual de importantes porque lo son.
¿Qué beneficios específicos obtienen las empresas al unirse a AIRBE?
Ahora hemos conseguido las primeras ayudas a polígonos industriales de Aragón. Es la primera que pasa y es un beneficio para todos, pequeños y grandes. Y lo mejor es que existe la intención de que sean unas ayudas recurrentes.
Sabemos que tiene que haber ‘empresas tractoras’, pero, a cambio, las pequeñas son las que cohesionan el territorio y las que le tienen tomado el pulso a la zona. Y, al final, tanto la empresa grande como la pequeña está formada por personas.
¿Qué colaboraciones importantes ha realizado AIRBE con entidades públicas y privadas?
Con el Instituto de Bienestar y Salud Laboral trabajamos mucho la salud de los trabajadores. También colaboramos con el Gobierno de Aragón, con Ebrópolis, con los ayuntamientos, con los bomberos de la diputación, con el Grupo San Valero y la Universidad San Jorge, con los institutos…
¿Y qué beneficios obtienen los trabajadores de las empresas al unirse a AIRBE?
Hacemos convenios de colaboración que pactamos con los proveedores para que beneficien a los trabajadores. Ventajas en seguros de salud laboral, descuentos en combustible, en viajes, en balnearios, en hostelería, en tasaciones, en servicios de asesoría, en servicios bancarios, en compra de coches… En la pandemia pusimos hasta un médico. Hay muchas empresas que no pueden dar beneficios sociales a sus trabajadores porque son pequeñas, pero a través de la asociación sí pueden hacerlo. Como siempre, la unión hace la fuerza.
¿Cuáles son los principales proyectos que se están desarrollando en este momento?
El primero es la puesta en valor del territorio. Eso implica muchos factores. Tenemos que pensar de manera más altruista. Un municipio por sí solo no puede digerir una inversión empresarial muy potente, porque no tiene capacidad. Pero a lo mejor entre tres o cuatro municipios cercanos sí que se puede resolver la necesidad de vivienda, de servicios, comercio, patrimonio cultural… Si todo eso lo sabemos unir y cohesionar, ganamos todos.
También está el tema del empleo, que es una preocupación muy grande de las empresas. Hay un desfase tremendo entre las necesidades de la empresa y lo que está saliendo de los institutos y las universidades. Y eso es un problema social. Si además le añades el reto demográfico de tener que desplazarse hasta una localidad que está a 50 kilómetros pues es un punto débil para asentar población. Por eso nosotros hacemos todos los meses formación técnica, de transformación digital, habilidades de liderazgo, comunicación, digitalización… Tenemos que ser capaces de integrar a las personas en el mercado laboral, conjugando oferta y demanda.
¿Y las principales reivindicaciones?
Es muy importante que las administraciones locales estén de la mano de las empresas. Porque sin empresas no hay riqueza.
Y luego la movilidad, que es uno de nuestros caballos de batalla, uno de nuestros retos más importantes, y nos está afectando mucho incluso para retener talento, porque la gente cada vez se saca menos el carné y tiene menos coches, así que tenemos que seguir insistiendo y reivindicando transportes colectivos, horarios de autobuses más amplios, mejora de las carreteras...

