La Asociación de Amigos de Rueda celebra su aniversario con un concierto al atardecer
El pasado 7 de junio, el Real Monasterio de Rueda se transformó en un escenario único para rendir homenaje a 45 años de compromiso con el patrimonio. Bajo la luz suave del atardecer y el eco de los acordes de cuerda, la Asociación de Amigos del Real Monasterio de Rueda de Ebro celebró su aniversario con un concierto que combinó música, imágenes y emoción compartida.
La nave central de la iglesia acogió a cientos de personas en una velada pensada para agradecer, recordar y seguir soñando juntos. Como símbolo de esa unión, cada asistente recibió un obsequio conmemorativo: una vela serigrafiada con el lema “Ayer, hoy y siempre, el Monasterio de Rueda, nuestra razón de ser”.
Las agrupaciones laudísticas de Sástago, Escatrón e Híjar fueron las protagonistas musicales de la noche. Dirigidas por Ángel Marín, ofrecieron un repertorio diverso que incluyó desde pasodobles como Te quiero de los hermanos Monreal, hasta clásicos como The Sound of Silence de Simon & Garfunkel o El dúo de la africana de Fernández Caballero. El programa, cuidadosamente seleccionado, fue un recorrido por emociones compartidas, con guiños tanto a la música popular como a piezas cinematográficas y de zarzuela.
Especialmente emotiva fue la participación de las agrupaciones de Híjar y Sástago, que celebran respectivamente su 25º y 45º aniversario. Un cruce de efemérides que reforzó el carácter simbólico de la velada. En palabras de la Junta, fue “una celebración de gratitud por el paso del tiempo, un homenaje a quienes han estado y una mirada esperanzada al futuro”.
A las composiciones musicales se sumó el trabajo visual de Antonio Clavero, que proyectó montajes artísticos sobre el propio monasterio. Sus imágenes, cuidadosamente seleccionadas, evocaron momentos, rostros y detalles arquitectónicos del monumento, dotando al acto de una dimensión sensorial que conectó con la memoria colectiva de la comarca.
El evento no hubiera sido posible sin la colaboración de múltiples personas e instituciones. Desde Jorge, responsable del mantenimiento, hasta Romel, María Carmen, los técnicos de imagen, la Comarca y la Diputación de Zaragoza. Cada uno contribuyó a que esta noche quedase guardada “en el corazón” de quienes asistieron, como subrayó la Junta en su intervención.
El broche final llegó con la interpretación colectiva del “Cumpleaños Feliz”. Un gesto sencillo pero cargado de significado: reconocer que este legado común —el Monasterio, la historia compartida, el proyecto colectivo— necesita de todos para seguir vivo. “Nos queda mucho por hacer, por cuidar, por soñar juntos”, dijeron desde la organización.
Y así, entre acordes y palabras, la Asociación volvió a tender puentes entre pasado, presente y futuro. Una noche en la que no solo se celebraron 45 años de historia, sino también el compromiso de seguir construyéndola. Porque ser amigo del Monasterio de Rueda, como recordaron, no es solo una adhesión, es una forma de mirar el mundo desde la belleza, la memoria y la acción colectiva.



