Velilla celebra con emoción y tradición las fiestas de San Nicolás
Velilla de Ebro volvió a rendir homenaje a su patrón, San Nicolás de Bari, del 5 al 8 de diciembre, con unas fiestas marcadas por la emoción, la participación y el arraigo a las tradiciones. La Cofradía de San Nicolás, junto a la Comisión de Fiestas y distintas asociaciones locales, organizaron un completo programa que se vivió intensamente desde el primer momento.
El viernes por la noche, con una buena temperatura, comenzaron los actos con la celebración de los maitines y la subida a la ermita. Allí, se ofrecieron pastas de Arruabarrena, moscatel y mosto a los asistentes, que disfrutaron de un momento de encuentro y dance antes de volver a bajar al pueblo.
El sábado 6 arrancó temprano con el tradicional despierto, que este año fue especialmente emotivo por la ausencia de Manolo Zapata, la voz habitual del evento. Pese a ello, el canto se mantuvo gracias a la implicación colectiva de los vecinos y vecinas. Al finalizar, la Comisión ofreció un reconfortante chocolate, y acto seguido, las voluntarias prepararon un vermú popular.
A media mañana, se celebró la misa en la ermita, acompañada por el coro parroquial de guitarras. Después, ya en el pabellón, tuvo lugar un emotivo homenaje a las mujeres exdanzantes, que recibieron tres imanes ilustrados por la joven artista Alba Tella García, con motivos representativos de la fiesta.
Por la tarde, se repitieron las concentraciones de danzantes y procesión, con el dance como gran protagonista. La jornada concluyó con humor, magia y música en el pabellón, donde actuaron el monologuista Dani Fernández, el mago Sergio Cisneros y, a medianoche, la discomóvil.
El domingo fue también muy especial. A primera hora se repartieron los panes benditos por las casas al ritmo de las mudanzas, y más tarde se celebró la misa por los cofrades difuntos. La representación final del dance se trasladó a la plaza Rolladero, donde el buen tiempo acompañó y el público pudo disfrutar del acto en un espacio amplio.
Por la tarde, tras otra chocolatada, el grupo parroquial de guitarras presentó una pequeña obra teatral sobre la vida de San Nicolás, a la que siguió uno de los momentos más esperados por los pequeños: la llegada del Santo, que repartió monedas de chocolate y bastones. Después, todos juntos se dirigieron a la plaza para el encendido del árbol de Navidad, que este año volvió a reunir a buena parte del vecindario.
El broche final fue el lunes 8, con la tradicional comida popular en el pabellón, organizada por la Comisión de Festejos. Migas con huevo frito (con la colaboración de Jesús Redondo, Tere Royo y Anabel Insa), bingo y la animada actuación del Dúo Yonikel cerraron unas fiestas que, una vez más, pusieron en valor el compromiso de Velilla con sus raíces, su cultura y su gente.






