Volver al pueblo, emprender con sentido
En el Restaurante El Burgolés, en El Burgo de Ebro, más de una veintena de emprendedores de la Ribera Baja se dieron cita el pasado 26 de noviembre en un encuentro organizado por AIRBE, en su formato de reuniones para jóvenes empresarios “ZONA 360º”. El objetivo: compartir experiencias, reflexionar sobre el camino recorrido y poner en común los retos de emprender en el medio rural. Durante casi dos horas, el ambiente fue distendido, participativo y muy revelador.
La jornada arrancó con una propuesta sencilla: que cada participante contara qué hace y pusiera una nota a su experiencia como emprendedor. Lo que empezó como un ejercicio simbólico, acabó generando un auténtico debate sobre identidad, territorio, redes de apoyo y sostenibilidad emocional.
"No sabíamos lo que teníamos al lado", reconocía una de las asistentes, al descubrir la variedad de negocios que existen en localidades vecinas. Esa fue una de las conclusiones más repetidas: conocer al vecino puede abrir la puerta a nuevas oportunidades. Muchos de los participantes admitieron que desconocían completamente la existencia de empresas innovadoras a escasos kilómetros.
El encuentro sirvió para evidenciar una realidad: en los pueblos de la Ribera Baja se están haciendo cosas importantes. Hay negocios tradicionales que se han reinventado, otros que nacen de cero con ideas rompedoras, y una mayoría que combina pasión con esfuerzo constante.
Amhara, creadora de Amhara Cosmética Natural, resumía su experiencia así: "Para mí ha sido un antes y un después. Vivía en la ciudad y venir al pueblo ha supuesto un cambio personal brutal. Le doy un 10". Como ella, otros muchos destacaron el impacto vital del entorno rural en su forma de emprender, más consciente y conectada con el territorio.
Amaury Cabrera, de AC Media, fotógrafo y creativo audiovisual, compartió su historia con emoción: "Después de emigrar desde Cuba, emprender aquí fue mi segunda gran aventura. Hacer lo que te gusta llena mucho". Su caso ilustra cómo la crisis del 2008 fue para algunos el detonante para lanzarse al autoempleo.
Sergio y María, responsables de la inmobiliaria Conecta Bienes en Fuentes de Ebro, subrayaron la cercanía como valor diferencial: “En el pueblo, el trato con el cliente es mucho más humano y directo”. También señalaron las dificultades con la administración: “Empezar no es fácil, hay muchas trabas”.
Ana Porroche ha regresado a Quinto para crear Wonderdog, una consultoría canina que cuenta con la primera piscina de España con muelle para perros. “No sabía que tenía tantas necesidades de volver al pueblo hasta que regresé. Para mí, el sueño se ha cumplido”, explicó. Su historia refleja una tendencia creciente: la de quienes vuelven a sus raíces para emprender un proyecto de vida.
El debate también abordó las sombras del emprendimiento: el síndrome del impostor, el desgaste emocional y la dificultad de conciliar. “A veces cuesta explicar en casa por qué llegas tan tarde, o por qué no puedes desconectar. Pero ser tu propio jefe también te da libertad”, apuntó Vanesa Miguel, de Talleres J.L. Miguel. Claudia Palacios, emprendedora de El Burgo de Ebro y con un amplio recorrido profesional matizó que: “Por estar en un pueblo no tienes que ser más barato. Aún pesa el estigma de que lo local vale menos”.
Uno de los mensajes más repetidos fue el valor del asociacionismo. “El asociacionismo es lo que te hace grande cuando te sientes pequeño”, dijo una de las asistentes, mientras otros añadían que “hay que verse más como compañeros que como competencia. Lo local cada vez es más importante”.
Los asistentes coincidieron también en una idea de fondo: la necesidad de apoyarse entre quienes apuestan por quedarse, por invertir y por generar empleo en su territorio. “Si a mi negocio le va bien, al del lado también le irá mejor. Así es como se fortalece un pueblo”, apuntó Jorge Casanova, emprendedor y también alcalde de Sástago en la actualidad.
Elena Catalán, veterinaria de Alborge, también compartió su experiencia: “Lo más valioso de emprender aquí es la cercanía con la gente. Conoces a tus clientes por su nombre, y eso hace que todo tenga más sentido”. Por su parte, Yolanda Pérez, artesana textil de Gelsa, defendió con firmeza el valor de lo hecho a mano: “Se está perdiendo el valor de lo artesanal. A mí esto me permite mantener viva una tradición y vivir de lo que me apasiona”.
El foro impulsado por AIRBE no solo cumplió su objetivo de conectar negocios, sino que dejó sembrada la idea de que la colaboración y la visibilidad son claves para que la Ribera Baja siga siendo territorio de oportunidades.

