Fiestas de agosto en Escatrón: disfraces, vacas y peñas en plena efervescencia festiva
Escatrón volvió a llenarse de color, música y alegría durante las fiestas de agosto, que arrancaron el miércoles 13 con la tradicional imposición del pañuelico al vareador, esta vez a cargo de la Peña Alaska. Fue la señal para que las comparsas y carrozas iniciaran su recorrido hasta la plaza San Roque, donde el baile de locos reunió disfraces de todos los estilos: desde torcidas brasileñas hasta camellos perdidos, pasando por un incombustible “merluzo de dos patas”. El desfile, como siempre, esperó la resolución del jurado entre carcajadas y mucho ingenio.
La programación fue tan intensa que algunas actividades —como el tiro al plato, la ronda jotera o la marcha senderista de la peña zaragocista con su habitual almuerzo— se celebraron el día anterior. También se disputaron competiciones de natación, guiñote y rabino.
Las tardes estuvieron marcadas por las sesiones de vacas, mientras que en Santa Lucía se ofrecían alternativas culturales y familiares para quienes buscaban otros planes. Las noches estuvieron animadas por orquestas que dieron paso a la discomóvil, encargada de mantener el ritmo hasta bien entrada la madrugada… justo a tiempo para encarar la bajada a las vacas.
Una de las actividades que más está creciendo en participación es el “Recorrido de Peñas”, este año liderado por la Peña Kamboya y acompañado por la charanga Aires de Huerva. Una cita intergeneracional que refuerza el ambiente festivo y el compañerismo entre peñistas.
El día grande, el 15 de agosto, se celebró la misa y procesión en honor a Nuestra Señora de la Asunción. Hubo también concurso de petanca, una gymkana infantil y, por la noche, el popular Bingo Musical, que mezcla música, humor y muchas ganas de bailar.
Entre discomóvil y vacas, los desayunos tampoco faltaron: chocolate con torta un día y pasta con moscatel otro. Todo para no bajar el ritmo.
El cierre, este año, se vio condicionado por el riesgo de incendios, lo que obligó a cancelar el lanzamiento del castillo de fuegos artificiales. Aun así, el tradicional guiso de vaca reunió a muchos vecinos para una despedida compartida, cada uno a su manera.
Un año más, unas fiestas intensas y muy disfrutadas, posibles gracias a la implicación vecinal y a la dirección de la concejala de Fiestas, Pili Clavero. Porque, como bien se recuerda en Escatrón, no hace tanto que una pandemia dejó en silencio estas calles que hoy vuelven a vibrar con fuerza.
Fernando Quílez













