JazzPina llena de música y público el convento de San Salvador en su primera edición
Pina de Ebro vibró este fin de semana al ritmo del jazz. El claustro del antiguo convento de San Salvador se transformó en escenario para acoger el nacimiento de un nuevo ciclo musical: JazzPina, una iniciativa cultural impulsada por la Asociación Cultural El Marrán y el Ayuntamiento de Pina de Ebro.
Con el cartel colgado de "aforo completo" en ambas sesiones —más de un centenar de personas cada día—, esta primera edición ha logrado consolidarse ya como una propuesta con vocación de continuidad. “Ha sido un éxito. Al público le ha gustado mucho, sobre todo la actuación del domingo”, señalaba con satisfacción la presidenta de El Marrán que este 2025 celebra el 25º aniversario de la asociación con el objetivo claro de innovar en su oferta cultural.
Una noche de jazz clásico con sabor contemporáneo
El sábado 24, a las 22:00 h, el ciclo arrancó con fuerza gracias al Alfons Enjuanes Quartet. El guitarrista leridano, junto a Xavier Monge al piano, Ignasi González al contrabajo y Roger Gutiérrez a la batería, desplegó un repertorio pulido y elegante que conjugó temas originales con arreglos de estándares del jazz contemporáneo. El público, acomodado entre columnas y bajo la luz tenue de los focos, respondió con atención y calidez.
Enjuanes, docente en la escuela L’Intèrpret de Lleida y con una trayectoria que abarca festivales de referencia en todo el país, demostró por qué su nombre es habitual en los circuitos profesionales. Su propuesta buscó, y consiguió, hacer accesible el jazz a quienes se acercaban por primera vez al género.
El domingo, los más jóvenes tomaron el escenario
La sorpresa y la emoción llegaron el domingo 25 a las 19:00 h con la actuación de Jazz for Kids, un proyecto nacido en el Alto Aragón que lleva más de una década formando y acompañando a jóvenes músicos en sus primeros pasos dentro del jazz. Bajo la batuta del contrabajista y pedagogo Dani Escolano, chicas y chicos de entre 13 y 18 años ofrecieron un concierto lleno de energía, frescura y calidad.
El repertorio —que incluyó desde Duke Ellington hasta adaptaciones de temas actuales— demostró que el jazz también puede hablar el lenguaje de la infancia y la adolescencia sin perder un ápice de rigor musical. La cercanía de los intérpretes con el público, sus presentaciones espontáneas y el dinamismo de la propuesta convirtieron la tarde en una auténtica fiesta sonora.
No era la primera vez que estos jóvenes subían a un escenario, ni mucho menos. Jazz for Kids ha recorrido más de 200 espacios en distintos países, y su paso por el North Sea Jazz Festival de Rotterdam en 2024 avala la calidad de un proyecto que educa y emociona a partes iguales.
En su primera edición, JazzPina ha demostrado que la música en directo sigue teniendo un poderoso imán. Y que cuando se suman talento, juventud, experiencia y voluntad de innovar, el resultado no puede ser otro que un éxito compartido.




