San Isidro llena de tradición y vida las calles de Pina de Ebro
El domingo 18 de mayo se celebró San Isidro en Pina de Ebro, patrón de agricultores y ganaderos. La fiesta fue organizada por la Asociación Farlé, con la colaboración del Ayuntamiento de Pina, Coopina y las dos comunidades de regantes del municipio: la de Los Llanos y la de la Acequia de Pina.
La Asociación Farlé se creó en febrero de 2021 con el objetivo de unir al sector agrícola y ganadero de Pina. A lo largo del año, colabora con el sector, acompaña, aporta ideas y, además, organiza e impulsa la fiesta de San Isidro.
El propósito de esta jornada festiva es acercar el mundo de la agricultura al entorno social, dando a conocer tanto el presente como las actividades tradicionales del campo. Este año, como novedad, se organizó una exposición de maquinaria antigua en miniatura. Todas las piezas fueron realizadas por Pablo Subías, quien dedicó treinta años a confeccionarlas en sus ratos libres. Todo comenzó por casualidad, con una primera pieza de muestra. Al ver si podía reproducirla, continuó… hasta reunir una gran colección.
La muestra fue un éxito, gracias al material aportado por la familia Subías, al marco incomparable del claustro del convento y al trabajo de los dos comisarios de la exposición, Luis Zumeta y Paco Boves, que lograron dotarla de un realismo espectacular. La exposición pudo visitarse el sábado y el domingo. Los mayores revivieron recuerdos al ver la maquinaria y los jóvenes mostraron gran interés por las piezas.
El domingo arrancó con un almuerzo para agricultores y ganaderos. Después se celebró la tradicional bendición de tractores a cargo del párroco. A continuación, tuvo lugar una misa baturra, en versión del Grupo Miramón, en la que participaron diversos vecinos del pueblo.
Por la tarde, la fiesta se trasladó a la plaza. A las seis comenzó un paseo con vehículos de gran tonelaje, como tractores y cosechadoras. Niños y mayores disfrutaron subiendo a los vehículos y explorando su interior, en una de las actividades más esperadas cada año.
También hubo mamantones, corderos pequeños a los que los niños pudieron dar el biberón, una experiencia que disfrutaron tanto ellos como sus padres.
Este año, como novedad, se recuperó el arte casi olvidado de hacer mondongo. Los mayores rememoraron los días en los que toda la familia se reunía durante la matacía, mientras los más jóvenes aprendían cómo se elaboran los embutidos tradicionales, en una actividad que resultó del agrado de todos.
Para ello se contó con la colaboración de los carniceros José María Fanlo y José Luis Cuen, y de la mondonguera Pilarín Artigas. También participaron la Asociación de Mujeres La Atalaya y varios voluntarios que, con entusiasmo, hicieron posible esta experiencia.
A las cuatro de la tarde, el equipo de mondongueros se puso manos a la obra: prepararon terrizos, bandejas, calderas, ruedas para cocinar, cubos, tablas de cortar, cuchillería, especias… Se realizó todo el proceso completo: la cocción de bolas, morcillas y butifarras, y la preparación de chorizo y longaniza con el antiguo método del cocimiento.
Se utilizaron capoladoras metálicas con manivela, que permiten cortar con cuchilla y rallo, y embutir con embudo: una máquina de doble uso. Además, se colocó una mesa con utensilios antiguos empleados en el sacrificio del cerdo, como herramientas tradicionales.
La jornada estuvo amenizada por el grupo de Gaiteros del Rabal, cuya música y bailes llenaron de alegría la plaza. Una vez finalizados los cocimientos, se ofreció una degustación de los productos elaborados con el mondongo, poniendo el broche a una tarde espectacular.
Lidia Bes









