Hicham Guemraoui: "Yo quiero dedicarme a los pueblos, a la gente cercana"
Hicham Guemraoui llegó a Gelsa por casualidad. Venía a trabajar, no a echar raíces. Pero algo del pueblo lo retuvo, y en marzo de 2025 tomó la decisión que cambiaría el rumbo de su familia: dejar atrás veintiocho años en Tarragona y empezar de cero en la Ribera Baja del Ebro.
Hoy, junto a su mujer Andreea Stegaru, dirige Atia Corp SL, una empresa de reformas integrales con sede en Gelsa. Son seis en plantilla —toda la familia, incluida su hija— y están en proceso de contratar a cuatro personas más.
Lo que distingue a Atia Corp del resto no es difícil de explicar. "Hacemos todo y respondemos por todo", dice Hicham. Sin subcontratas, sin intermediarios. Albañilería, electricidad, fontanería, carpintería, instalación de placas solares, cargadores para vehículos eléctricos, piscinas, tejados... Un único equipo que asume cada reforma de principio a fin.
Eso tiene un efecto directo en el precio y en los plazos. "Solemos terminar antes de la fecha pactada", apunta Andreea. "En una empresa familiar no hay horario: si hay que trabajar un domingo para acabar, se trabaja."
El radio de acción de la empresa va mucho más allá de la comarca. La semana pasada firmaron una obra en Marbella. Antes han trabajado en Galicia, Asturias, Pamplona, Toledo o Tarragona. Hicham lleva ocho años recorriendo España de punta a punta. Ahora, por primera vez, tiene una base fija.
La trayectoria de Hicham no ha sido sencilla. Fue jefe de mantenimiento de casi doscientas personas en una cadena hotelera. Un trabajo estable, bien pagado y, según él, agotadoramente rutinario. Lo dejó. Montó su propia empresa. Y a los seis meses llegó el COVID.
"Me quitó todo lo que tenía", recuerda. Volvió a empezar solo, sin recursos, creciendo despacio. Hoy no se arrepiente. "Yo quiero dedicarme a los pueblos, a la gente cercana", afirma. Y recomienda sin dudarlo que otros den el paso: "Si quieres prosperar, tienes que probar. Trabajando por cuenta ajena siempre tendrás un único sueldo."
Andreea entiende ese espíritu porque lo comparte. Lleva veinticuatro años en España, viene de la hostelería y ha aprendido el oficio de la obra desde dentro. Gestiona la empresa, lleva el papeleo y también se pringa en las obras. "Hay que aprender de todo", dice con naturalidad.
La familia no se detiene aquí. Tienen en marcha un proyecto para abrir un restaurante con cinco apartamentos de alquiler en Gelsa. La obra, lógicamente, la harían ellos. "Solo nos falta cerrar la compra del local", explica Hicham. Si todo va según lo previsto, en un año podría estar en funcionamiento.
La idea nace también de una necesidad que observan a diario. La oferta hostelera de la zona es escasa. Un domingo, encontrar dónde comer cerca de casa no es fácil. "Eso tiene que cambiar", dice Hicham.
Andreea reconoce que la adaptación no fue inmediata. "Al principio estaba un poco aburrida. Pero la gente nos acogió muy bien y eso ayuda mucho cuando llegas de fuera." El hijo pequeño ya tiene sus amigos en el colegio. La mayor se va adaptando. Y ellos dos van a comprar casa. Ya no hay vuelta atrás.
"Los pueblos se viven mejor que la ciudad", dice Hicham. "Más calma, más tiempo, la gente más cercana." Una familia que vino a trabajar y decidió quedarse a construir, en todos los sentidos de la palabra.



