¿Tú también has oído hablar de la inflamación metabólica?
Si hablamos de que te das un golpe y aparece una inflamación (la zona se endurece, se enrojece y duele), todo el mundo entiende y ve qué es lo que ha ocurrido. Pero cuando hablamos de inflamación metabólica, no es tan sencillo de entender.
También se le llama inflamación crónica de bajo grado o inflamación silenciosa. Es un tipo de inflamación interna en la que el sistema inmunitario permanece activado de forma persistente. No genera necesariamente fiebre ni un dolor evidente, pero puede favorecer la liberación continuada de sustancias proinflamatorias que afectan al funcionamiento de nuestro organismo.
La inflamación metabólica está estrechamente relacionada con la resistencia a la insulina, la acumulación de grasa abdominal y las alteraciones del metabolismo. Por eso, hay situaciones como la menopausia en las que interesa actuar sobre las causas de los problemas metabólicos para disminuir sus efectos y mejorar la calidad de vida.
¿Por qué nos preocupa especialmente la inflamación metabólica en la menopausia?
Los estrógenos son hormonas que, aparte de regular el ciclo menstrual, actúan como protectores naturales frente a determinados procesos inflamatorios y participan en la regulación del metabolismo.
Cuando sus niveles descienden durante la menopausia, se producen cambios hormonales y metabólicos que pueden favorecer la inflamación de bajo grado y desencadenar varios efectos:
- Intensificación de los síntomas menopáusicos: La inflamación puede contribuir al cansancio y a las alteraciones del bienestar general. Los sofocos, el insomnio y la conocida «niebla mental» están relacionados principalmente con los cambios hormonales propios de la menopausia.
- Acumulación de grasa visceral: El cuerpo redistribuye la grasa, acumulándola principalmente en la zona del abdomen. El tejido adiposo visceral puede liberar mediadores inflamatorios y contribuir a la inflamación metabólica.
- Riesgo cardiovascular y óseo: Durante la menopausia aumenta el riesgo de padecer problemas cardiovasculares y osteoporosis (pérdida de masa ósea), por lo que es importante cuidar la salud metabólica.
- Problemas digestivos: Los cambios hormonales pueden influir en la microbiota intestinal, favorecer los gases y hacer que las digestiones resulten más lentas, provocando una sensación frecuente de hinchazón abdominal.
Para cuidar el organismo durante la menopausia, conviene prestar atención a la alimentación, la actividad física y el descanso. En determinadas situaciones, los suplementos y complementos pueden ayudar a cubrir necesidades nutricionales específicas, siempre con asesoramiento profesional.
¿Cómo ayuda la bromelina frente a la inflamación?
La bromelina es una enzima proteolítica extraída de la piña, especialmente de su tallo, que se comercializa habitualmente como complemento alimenticio.
Es una sustancia de interés por sus posibles propiedades antiinflamatorias y digestivas, aunque la evidencia clínica sobre su eficacia específica frente a la inflamación metabólica todavía es limitada.
Entre sus propiedades más estudiadas encontramos:
- Acción antiinflamatoria y antiedematosa: La bromelina se ha investigado por su capacidad para modular determinados procesos inflamatorios y contribuir a reducir algunos tipos de edema. No obstante, no está demostrado que reduzca por sí sola la inflamación metabólica crónica.
- Soporte digestivo: Al participar en la descomposición de las proteínas de los alimentos, puede favorecer la digestión y resultar útil en determinadas situaciones de pesadez digestiva.
- Circulación sanguínea: Se han estudiado sus posibles efectos sobre distintos mecanismos relacionados con la circulación, aunque todavía se necesitan más investigaciones para confirmar sus beneficios clínicos.
En nuestra farmacia puedes encontrar Minolvie E.Dem Bromelina, un complemento formulado con bromelina y orientado al cuidado de situaciones relacionadas con los edemas.
Otras sustancias y complementos que pueden ayudar a cuidar la salud metabólica
Además de la mencionada bromelina, en nuestras farmacias podemos encontrar diferentes sustancias y complementos nutricionales que ayudan a cuidar el organismo durante la menopausia.
Algunos de sus componentes han sido estudiados por su relación con el estrés oxidativo, el metabolismo y los mecanismos de regulación de la inflamación crónica de bajo grado.
- Omega-3 (EPA y DHA): Los ácidos grasos omega-3 participan en distintos procesos fisiológicos y se han estudiado por sus efectos sobre los mediadores inflamatorios. El ácido eicosapentaenoico (EPA) y el ácido docosahexaenoico (DHA) pueden contribuir al mantenimiento de la salud cardiovascular. En determinadas formulaciones se combinan con omega-6 y omega-9.
- Cúrcuma (curcumina): Es una sustancia vegetal investigada por sus posibles propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Algunos estudios analizan la relación de la cúrcuma con la sensibilidad a la insulina y determinados marcadores inflamatorios. Se suele comercializar formulada con pimienta negra o en fitosomas para mejorar su absorción.
- Magnesio (preferiblemente bisglicinato o citrato): Es un mineral esencial para el funcionamiento normal del sistema nervioso y muscular. Contribuye a disminuir el cansancio y la fatiga, y participa en el metabolismo energético.
- Vitamina D3: Contribuye a la absorción normal del calcio y al mantenimiento de los huesos en condiciones normales. La vitamina D3 desempeña una función importante en el sistema inmunitario y se estudia su relación con los procesos de inflamación de bajo grado. Su suplementación resulta especialmente relevante cuando existe una deficiencia.
- Omega-7 (aceite de espino amarillo): Se ha estudiado por su posible utilidad para el cuidado de las mucosas, especialmente cuando aparecen molestias relacionadas con la sequedad vaginal, ocular u oral durante la menopausia. Puede encontrarse en formulaciones combinadas con otros ácidos grasos.
- Extractos de plantas adaptógenas y reguladoras (cimicífuga o ginseng): Algunas plantas se utilizan tradicionalmente para aliviar determinadas molestias de la menopausia. La cimicífuga se ha investigado especialmente por su posible efecto sobre los sofocos, aunque los resultados de los estudios son variables y no se ha demostrado que trate la inflamación metabólica.
Dentro de nuestra selección de productos de nutrición puedes encontrar alternativas para complementar una alimentación equilibrada y atender las necesidades nutricionales de cada etapa.
También disponemos de productos específicos para la menopausia, como Lactoflora Menopausia Día & Noche, que combina probióticos con vitaminas y otros componentes destinados al bienestar durante la menopausia.
La importancia del asesoramiento farmacéutico para la inflamación metabólica
La inflamación metabólica no depende de un único factor. La alimentación, el exceso de grasa visceral, la resistencia a la insulina y los hábitos de vida pueden influir en su desarrollo.
Por eso, cuidar la salud metabólica durante la menopausia requiere un enfoque personalizado. Una alimentación equilibrada, el ejercicio físico regular y un descanso adecuado son fundamentales para reducir los factores de riesgo asociados a la inflamación crónica de bajo grado.
Los complementos alimenticios pueden formar parte del cuidado nutricional cuando existe una necesidad concreta, pero no sustituyen los hábitos saludables ni el seguimiento médico cuando resulta necesario.
Cada organismo precisa una combinación personalizada y un asesoramiento formado y profesional. Como siempre: consulta con tu farmacéutico de confianza.
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Rocio Marco Parras
Farmacéutica Comunitaria Optico-Optometrista

